La felicidad, muchas veces, es como la venganza: un plato que se sirve en frío.
El secreto de la primera radica en la duda: cuando una persona duda NO es feliz, y ¿por qué? debido a que nos asalta detrás de la misma la inseguridad. Al no estar seguros de nosotros mismos, de lo que hacemos desaparecen todas las posibilidades, por pequeñas que fueran de ser feliz, ya que barajamos entre dos, o más, opciones que nos parecen (o no) acertadas. Claro ejemplo es el hombre que ante dos posibilidades, una conocida y la otra, tentadora eso si, desconocida, queda sumergido en un mar de dudas sobre cual de las dos escoger. ¿No sería ilógico, ante la duda, escoger lo que se desconoce? Los más avenidos nos incitarían a la elección de esta, pero ¿hasta qué punto es correcto? Quiero creer que es ésta la opción correcta, solo eso, quiero... la experiencia me ha demostrado lo contrario: ante lo desconocido, lo demasiado desconocido es mejor huir puesto que al final del trayecto la felicidad ilusoria se convierte en venganza. Por otro lado, la opción que no se desconoce, muchas veces es pintada por la ocasión de monotonía; tal vez en alguna ocasión sea cierto, así que hay que aprender a diferenciar lo monótono de lo acertado y lo salvaje - alocado de lo absurdo; cosa que es horrorosamente difícil aunque no imposible.
El secreto de la segunda recae en el morbo del dolor psicológico. Sí, eso que las personas negamos tener y que por cualquier medio intentamos ocultar en vano. Empecemos por aquella frase inicial en la que se describe que la venganza es un plato que se sirve en frío, si la analizáramos detenidamente sería observado el morbo que implica la maquinación y trama de planes destructivos contra algo o alguien que nos impide ser felices, y entiéndase felicidad como aquello que queremos conseguir y no obtenemos gracias a ese algo o alguien que nos estorba; así pues de una manera u otra podría atreverme a sugerir que la venganza persigue la felicidad. El pequeño problemita de ésta consiste en que tanto si nos encontramos en el papel de "vengadores" o "vengados", en cualquier momento pueden tornarse nuestros planes en contra. Aún así demasiadas personas atreven a correr este riesgo.
Lo peligroso de ambas cosas se encuentra en la posibilidad de que una sea encontrada mediante la otra, es decir, cuando la finísima línea que las separa es quebrantada; si se me permite decirlo, arriesgadamente, ya que no solo se ve afectada la integridad de uno mismo, sino que ya afecta a la integridad de los demás. Es aquí donde el concepto de libertat interviene, argumentando que la libertad propia termina donde empieza la de la persona que se encuentra a nuestro lado.
Morbo, placer, deseo, malicia, dolor, risa, llanto, rencor, furia... un cóctel explosivo que desatará desde la raíz la ira que nos invade. Hay que tener cuidado, mucho cuidado con lo que se desea, siempre se corre el peligro de que suceda y aunque parezca mentira: "Ante el vicio de pedir, existe la virtud de no dar."
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Hola, ¿recuerdas que te dije que yo tambien tenia un blog abandonado? Pues va a ser que tambien es de Google xD.
ResponderEliminarNos vemos, saludos!