jueves, 12 de febrero de 2009

Burning evidences of a dream

Desatando una furia innata se encuentran las olas del mar en el que me encuentro. Es cierto que alguien anoche me dio algo en que pensar, algunas personas se merecen algo mejor que la verdad, y entiéndase ésto a voluntad del lector, aunque sea imaginario.

Bien, encontrémonos en una situación de total mentira, o bueno, más que mentira llamémoslo información no dada y sin especificar; muchas veces esta situación nos hace más bien que la verdadera, la que pasa por nuestras cabezas y todo ésto sucede debido a no hacer bien las cosas... Luego te ves involucrado en un remolino de hilos que no se saben desatar por si solos y tampoco es que nosotros sepamos capaces de desliar. Ante estos casos ¿qué se hace? A la mierda primavera, invierno o cualquier verano común. Y en estos momentos nos encuentramos en esa situación, una situación además de ilícita, poco verídica y no se para quién más.. si para la persona en cuestión o para los que la rodean y se esconden tras el cristal de la incertidumbre. Me atrevo a decir que para la persona en la que se encuentra en tal situación: En estos momentos se encontraría en el pleno caos debido a que por mentir ha manchado su nombre y mancillado su honor con la espada que jamás retaría a un amigo o enemigo, su nombre estaría en el suelo, quebrantado y sin aliento para levantarse y todo por una mera cuestión de haber ocultado un dato importante.

Sacando cuentas, reconocemos que nos encontramos mejor una vez lo hemos destinado al fondo del fracaso que cuando nos empeñamos en deshacer los enredos, ya que no hay peor cosa que enfrentarse a lo desconocido, y no lo desconocido como su propio nombre indica sino entendiendo desconocido como aquello de lo que conocemos su existencia pero que nos juramos una y otra vez que NO queremos conocer por el motivo que fuere. Pero algunas personas pecan de idiotas e incorregibles y les gusta muchísimo darles mil vueltas a un mismo tema, incluyendo a tal escritora como yo en el asunto... el sueño idílico me arroyó la razón.





Por suerte estoy quemando las pruebas del delito cometido y se que de los errores se aprende. Enjaularé los ecos del recuerdo y los enviaré al destierro de mi imaginación, pues eso fueron en un mejor o peor momento... imaginación; una meramente kafkiana mentira que me robó el corazón y me trajo la felicidad... Por eso a veces una mentira es mejor que una verdad.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Tropezando mil veces con la misma piedra

Y es que a pesar de todo, las buenas compañías siempre traen buenas vibraciones.

Son los pequeños detalles los que nos hacen ver la vida de una manera totalmente diferente, puede ser un beso, una palabra, una mirada, un lo que sea que te da la felicidad total momentáneamente. Sientes que eres el dueño del mundo solo con una sonrisa cuando todo va mal. Es cierto que, lo dulce sin lo más amargo no es tan dulce y que no todo es de color rosa, pero también hay que tener en cuenta que tampoco son las cosas o bien blancas o negras; no. Las personas pecamos de no saber diferenciar puntos de vista, somos subjetivos y arrogantes, egoístas, sobretodo egoístas; pensamos que nuestra forma de ver las cosas es la correcta pero nunca nos paramos a pensar en los infinitos de matices de grises que hay entre el negro y el blanco. Nos gusta la perfección, pero jamás luchamos ni nos esforzamos por alcanzarla... Quedamos atrapados rápidamente por un atisbo de lujuria enfermiza hacia nosotros mismos. De este modo nuestra única salvación es una sonrisa ajena... de una niña que va de la mano con su madre, de un amigo, de el señor del autobús, pequeña magia que florece de las personas que nos rodean.

Está claro, no necesitamos más para ser felices, pero aun asi solo sacamos de nosotros nuestra peor parte, sin dar lo mejor de nosotros mismos...


...y a pesar de todo, partiendo de la nada, hemos alcanzado las mas altas cimas de la miseria.