Hacía tiempo que quería escribir, pero la verdad es que no encontraba en mi mente las palabras adecuadas para ello ... quizás no las haya. He de suponer que éste no va a ser el lugar más apropiado en el que dedicarse a escribir tales cosas, pero a pesar de todo, haré una excepción.
Momentos en los que la intensidad se convierte en la única razón, necesidad de un suspiro en la nuca o de una mano cálida recorriendo la espalda de principio a fin. Palabras que no me vienen a la cabeza, palabras que se escapan a los sentimientos, palabras en las cuales no se es capaz de plasmar una realidad incandescente, solos, rodeados de gente. Y tú, intentando huir a una fantasía demasiado probable, agotando los recursos de la efímera habitación; habitación que pronto dejaría de existir para formar parte de nuestro pequeño mundo, fundirse el entorno con el calor que se iba desprendiendo. Repetiré por segunda vez que este no es lugar ... Aún así, la rendición hizo acto de presencia sin oponer resistencia alguna. Te desborda la imaginación a sus anchas y sin poder evitarlo respiras apresuradamente, como si te fuera la vida en ello, tus latidos se embarcan en un paraíso de tentaciones, intransigentemente te resistes y sin ánimo de ofender, el fracaso es estrepitoso, la respiración es cada vez más agitada. Ahora, escapar es lo último que pasa por tu cabeza, decides abandonarte a la locura que se interpreta detrás del telón. Al otro lado, no se encuentran espectadores, solo una sala vacía… tampoco es que importe. Cierras los ojos. Oscuridad inminente se cierne sobre tu cabeza aunque hay más luz de la que se ve, más consolidado a más oscuridad. Vas bajando poco a poco la mirada y te encuentras ante lo desconocido, ante un hedonismo indeleblemente acogedor. Dolor, insensatez perdida, alteraciones en el sistema nervioso y después de la tormenta, simplemente la calma, complacencia dormida en tu mirada perdida en la oscuridad de la habitación, que ya vuelve a ser habitación en si, que ya no forma parte de un pequeño universo… sigilosa, simple y sencillamente una habitación como las demás en la que ahora, los rayos de sol acampan a sus voluntad, entre el aliento sonrojado de tus mejillas.
y es que despierto y sigo dormida en el profundo plano vertical de mi realidad, implicándome en la pequeña espiral de luz y oscuridad que me invade.
domingo, 1 de marzo de 2009
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