Recuerdos que te inundan y te hacen el vacío; creías dominarlos pero no: son ellos los que te dominan a tí. Lo más "gracioso" es que durante todo este tiempo has podido prever la tempestad que se avecinaba y, a pesar de todo, no has sido ni para coger un mísero paraguas o chubasquero que al menos te protegiera de la lluvia. No. Te ha pillado la tormenta con el culo al aire y para más inri, fuiste tú mismo quien provocó esta estúpida situación de la cual, no supiste salir airoso. Decidiste continuar, no deshacer el entuerto y así pues, como uno mismo decidió...
Quien siembra vientos, recoge tempestades.
A sabiendas de la veracidad de la frase anterior, en la que crees ciegamente; de las advertencias de cada una de las personas que te rodean, seguiste adelante... unos dirían que por amor al arte, otros incitarían la locura, en cambio los meramente cuerdos maldecirían la hora en la que mantuviste la primera conversación con quien no debías. En estos momentos te encuentras ocupando esa posición: la de una persona más que cuerda, una que ha dejado de ser idiota e incorregible; maldices, te maldices... vuelves a maldecir el instante en el que dijiste "hola" por primera vez a alguien que ni siquiera conocías. Quizás solo pretendías proteger a quien más adelante te clavaría un puñal por la espalda, quizás fue la atracción de lo prohibido o la incertidumbre mágica: "La Curiosidad Mató Al Gato" y no precisamente un gato como el de Lewis Carol, no es un gato como la sonrisa del Gato de Chesire que te indica que si quieres ir a cualquier sitio, deberás tomar cualquier dirección. No. Y una vez más, NO. El gato que fue matado por la curiosidad debió ser uno lascivo e impertinente, posiblemente disfrazado de tentación y conciencia.
Después de todo, aprendí que cada uno es lo que es gracias a los errores, que "Lo que no te mata, te hace más fuerte" y la vida, a pesar de todo, es un cúmulo de experiencias; unas buenas, otras no tanto, el reto no es el destino sino el viaje. Parece incluso desde un punto de vista demasiado católico incluso blasfemar, pero estamos hechos de pasado, tenemos el presente y el futuro... es lo que escribiremos algún día. Por muy increíble que parezca, no todas las personas llegan a descubrir el significado de estas palabras a tiempo; sí, está claro que cualquiera sabe mirar, pero sólo unos pocos privilegiados, tienen el don de poder ver.
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