Sin aliento de buena mañana.
Después de todo lo pasado y de tanto tiempo a la espalda, temes dudar, temes no estar haciendo lo correcto y perder algo que un día valoraste y amaste, pero que ahora no sabes con qué ojos ver. Intentas poner tu mejor cara, sonreír y venderte a un público que solo se satisface con palabras de amor desesperadas, mientras tanto, el caos reina en tu cabeza y tras la tormenta no llega la calma… vas a perder.
Dudas que se escapan a tus posibilidades de reacción, no encuentras los argumentos requeridos para poder salir del ojo del huracán en el que te encuentras. A su vez, mientras el tiempo, tu tiempo, va muriendo lentamente, lloras; significa q perder el control de una situación que creíste controlar, dejas entrever que ya no sabes si crees en lo que siempre has querido creer… vuelves a llorar. Las lágrimas se deslizan por unas mejillas que jamás serán tuyas ni suyas. Cuesta decidir, igual que respirar, respiras sumido en la más profunda de las agonías y justo en el momento que crees exagerar, el miedo se apodera de ti… una lágrima roza tus labios y se adentra en tu miserable boca, sal. Escuece. Es una maldita lágrima traicionera, absolutamente kafkiana, que escuece al penetrar en las recientes heridas de tu estúpida alma. Lágrimas que nacen ardientes de ella y vuelven a su cauce… repletas de un veneno que calma y hiere tu sensibilidad. El paraíso que una vez idealizaste sientes que se derrumba a sus anchas, va cayendo a tus pies mientras, en vano sujetas la última columna de tu mundo. Rezas para que no caiga, para que llegue alguien y te ayude a reconstruirlo. Nadie parece llegar, te toca moverte solo, te das cuenta de que en esto no puedes ser ayudado… quizás no sea lo que toca… y resignado, con la cabeza gacha, intentas averiguar las razones por las cuales has llegado a esta situación tan extrema… tu vida ha cambiado de un momento a otro; andas sin rumbo por tu habitación, directo a la desesperación y a una locura insana. ¿qué pasaría de darte cuenta que no crees? …pero ¿y si en realidad crees? Te preguntas si quieres creer… palabras que son más que palabras… palabras que llegan al alma… y es que para empezar de nuevo, has de aprender a sacar todo el veneno que llevas dentro.
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